llegaremos a viejos 2

¿Llegaremos a viejos? … Parte 2

Llegaremos a viejos?

Tal vez este criterio parezca algo exagerado y puede que incluso prematuro (y es que la cosa aún tiene remedio), pero las evidencias están ahí… cada vez hay más obesidad (y España no se queda a la zaga), más desconocimiento acerca de la alimentación (quisiera decir que no es verdad y que cada vez hay más gente concienciada pero la cosa va lenta) y cada vez encontramos más lugares de comida rápida, más espacio en los supermercados destinado a  productos poco recomendables para la salud y más restaurantes donde prima el precio antes que la calidad. La agricultura ecológica sigue creciendo pero apenas si llega al 2% del consumo total, casi parece anecdótico.

Obviamente estas consecuencias son resultado de las decisiones de los consumidores, es decir, nuestras decisiones.

Definitivamente tenemos un problemilla, otra cosa es que queramos verlo, y otra muy diferente, que los gobiernos quieran concienciarse de esta situación y remediarla. De todos modos la mayoría, vistas las futuras previsiones, si llegamos a la edad de jubilación tal vez sea más a base de pastillas que por llevar una vida sana, porque si fuera por la alimentación a la jubilación solo llegarían unos pocos.

La responsabilidad para acercar a todos una alimentación más saludable está, en gran parte, en manos de la propia administración, y las consecuencias de su “inversión” podría ser sorprendente.

Y es que, si la gente aprendiera a comer correctamente, o contara con más sitios donde poder comer de forma saludable, y si la administración regulara más firmemente las normas respecto a los productos alimentarios que son consumidos en España e invirtiera (no digo que invirtiera MÁS porque no tengo conciencia de que lo haga) en educación para la salud, uno de los efectos más obvios sería, obviamente, una mejor salud, y, si eso ocurriera, la consecuencia más obvia sería una reducción del coste sanitario. ¿acaso no sería ésa una buena inversión?

Sin embargo las cosas no funcionan así, el lobby farmacéutico es poderoso, también el lobby alimentario, las normas son flexibles y la salud de los ciudadanos sigue sin ser una prioridad.

Tal y como van las cosas, y a menos que no aprendamos a corregir nuestros hábitos alimentarios y de salud (entiéndase ejercicio, control del estrés, etc), las consecuencias serán que tendremos una administración muy rica y una nueva mortandad cada vez más próxima a la edad de jubilación. Y eso si llegamos.

De todos modos me atrevería a hacer una propuesta: más lugares de comida saludable, más asociaciones, más cooperativas, más iniciativas, siempre a nivel social, los ejemplos ya existen y están a nuestro alrededor, solo hay que interesarse.