La mujer en la cocina

La mujer en la cocina. El típico tópico machista reconvertido. Si las mujeres hubieran valorado la importancia de su papel en el desarrollo de la civilización, como madres, como cocineras y como gestoras, tal vez, y solo digo tal vez, no nos iría tan mal como nos ha ido.

Como yo soy de los que opinan que la alimentación es fundamental para la salud no puedo más que alabar los méritos de la preparación de una buena comida. Pero eso es algo que deberíamos aprender todos, hombres y mujeres, lo que ocurre es que si realmente se le hubiera dado la importancia que se merece no habría ocurrido lo que ha ocurrido….

¿y qué ha ocurrido?, bueno, empecemos por las cuestiones de salud. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a un sistema sanitario como éste en el que curamos las enfermedades (bueno, lo de curar es un decir) con pastillas y sin dar la menor importancia a los hábitos, a la alimentación y a la prevención en general?

¿y cómo los médicos dan tan poca importancia a la alimentación, a la fitoterapia y a otras artes preventivas?

 

¿Y SI LA MUJER HUBIERA SIDO LA ÚNICA RESPONSABLE DE LA SALUD?

Seguramente si la mujer hubiera sido la responsable de las cuestiones de salud de una forma más notable no habríamos llegado a esto, seguramente se habrían preocupado más por todos esos valores fundamentales para la salud.

Y es que a veces el hombre es como una apisonadora, destruyendo por donde pasa y sin hacerse cargo de las consecuencias de su devastación.

Y así la mujer empezó con la cocina, con las terapias naturales, con el trabajo emocional y otros elementos y se convirtió en diosa de la salud. Por algo debe ser que sufran de menos enfermedades, vivan más tiempo y sepan disfrutar más de la vida.

Higeia, con sus famosos pilares nos habla de:

1: el contacto frecuente con la luz solar, el aire puro, el agua de manantial, el calor y el frío
2: de la moderación en la comida y la bebida
3: de mantener un ritmo natural entre movimiento y reposo
4: de la alternancia entre sueño y vigilia, respetando los ritmos circadianos y los ciclos naturales del día y la noche.
5: de la importancia de la excreción, tanto heces y orina como de mucosidades, limpieza de la piel, etc. y 6: de dominar las emociones.

Me resulta gracioso hablar de algo escrito hace más de 20 siglos y ver que son más capaces de seguir esas normas las mujeres antes que los hombres. Ahora cabe preguntarse ¿realmente era tan mala la cocina? O tal vez querrían muchas mujeres volver a recuperarla?

Yo soy de los que quisieran que nos dieran la oportunidad de cambiar los roles y que más hombres tuviéramos la opción de quedarnos en casa para hacer las labores de hogar.

El problema es que hemos creado una sociedad donde hacer eso (convertirnos en gestores de nuestra casa o de nuestra familia) es todo un lujo y ya ni mujer ni hombre puede contar con esa opción de quedarse en casa sin contar con un trabajo remunerado, porque hemos creado una sociedad esclavista donde la mayoría de nosotros somos los esclavos, dominados por este sistema mercantil que todos hemos creado. Pero esa es otra historia…