La importancia de los hábitos

Cualquier cosa que deseemos emprender se encontrará por lo general afectada por dos elementos que no dejan de ser el mismo elemento, la costumbre, si, por ejemplo, deseas empezar una dieta de la que te han hablado descubrirás que no es tan fácil de seguir, como decía, por dos cosas, la primera son los hábitos implantados, nuestras costumbres diarias, si, por ejemplo, estamos acostumbrados a levantarnos y tomarnos un café y lo primero que dice nuestra nueva dieta es: toma para desayunar esto y esto, PERO NO TOMES CAFÉ, dios santo! ¿cómo puedes dejar de tomar algo que llevas tomando durante años?, romper con ese viejo hábito es todo un suplicio, de hecho te pasarás el día entero pensando en ese café que no te tomaste por la mañana. Por la otra parte te han dicho que tienes que tomar un alimento que jamás en tu vida probaste antes, y piensas: bueno, es cuestión de probarlo, si está bueno… pero resulta que al tomarlo ¡DIOS! Está más malo que un calcetín usado puesto a remojo en orina fermentada y relleno de mocos. ¿cómo diablos vas a tomarte eso todos los días? Bueno, pues ese es el reto del cambio, los hábitos nos marcan, son rutinas que introducimos en nuestras vidas y de las que no sabemos salir, o nos cuesta mucho hacerlo, nos acomodamos, pero el problema es que no siempre nuestros hábitos son buenos, y es importante tomar conciencia de ello y buscar el modo de corregirlos cuando no son correctos. Es como cuando llegamos a casa y nos sentamos frente al televisor y pensamos: debería hacer un poco de ejercicio, pero sin embargo no hacemos ni el esfuerzo por levantarnos, ¿cómo puedes hacer ejercicio si no quitas primero ese hábito de sentarte frente al televisor cada día?

El problema con la alimentación es igual y peor, porque muchas veces ni siquiera sabemos que esos hábitos están inculcados en nuestro cerebro desde que éramos pequeños, nos los inculcó nuestra madre (o padre) y no sabemos ni cómo empezar para cambiar eso.
Hombre, está claro que lo primero es tomar conciencia de ello, pero ni que decir tiene que con eso no basta, luego toca poner manos a la obra….

De momento solo una pequeña pista: hay que hacerlo siempre poco a poco, pequeños cambios ayudan a ir introduciendo nuestra capacidad, y nuestras ganas, para que acaben siendo grandes cambios.