carbohidratos proteinas

¿Existe un orden para comer?

Recientemente leía un artículo sobre una chica (Lauren Levinson) que contaba su experiencia con los carbohidratos. Al parecer le habían recomendado que no debía comer carbohidratos a partir de cierta hora, de hecho dice: a partir de las 14:30 nada de carbohidratos. Y cuenta los sorprendentes resultados de su esfuerzo, en tan solo dos semanas redujo bastante cintura y también perdió peso; bueno, en realidad hacía muchas más cosas, ejercicio y dieta básicamente, pero la cuestión está en los resultados.

Tal vez haya quien se plantee: bueno, eso funcionará con alguna persona, pero no con todas. De hecho yo estoy de acuerdo en parte, es decir, no todos tenemos la misma fisiología, ni la misma salud, ni la misma edad, y si no nos hemos preocupado nunca antes de nuestra alimentación, el dato también es relevante.

Pero hay una cosa que seguimos compartiendo todos, y es que seguimos siendo humanos, y por tanto con el mismo modelo de aparato digestivo, y si alguno no lo tiene o bien tiene un problema o se lo quitaron tiempo atrás, y ninguna de las dos cosas es buena.

La cuestión es que siglos de alimentación han debido servir para algo, y una de las cosas debería ser para aprender de los errores y corregir nuestra dieta como seres humanos, a tener unos buenos hábitos y saber qué nos aportan los alimentos. Aunque parece que los que han aprendido son los menos, de hecho eso es lo que me ha llevado a dedicarme al estudio de la correcta alimentación.

Otra cosa que hemos podido aprender, o que podemos leer en infinidad de refranes, tradiciones y costumbres populares, es que determinados hábitos deben de conservarse (también fruto de la observación, demos gracias a que sirva para algo después de todo), así podréis leer que no es bueno cenar demasiado, y hoy lo mejoran diciendo que se debe comer como unas 3-4 horas antes de acostarse (ver libro «la enzima prodigiosa», de Hiromi Sihya), en realidad recomiendan que nuestro último bocado del día sea preferiblemente antes de las 8 de la tarde.

De hecho este hábito no es tan extraño en la mayoría de los países, de mi escasa experiencia en el extranjero puedo asegurar que los horarios de comidas de Británicos o Japoneses nada tienen que ver con los españoles, cenas (si se le puede llamar así) muy tempranas, muchas veces antes de las 7 de la tarde, mientras nosotros podemos llegar a cenar entre las 9 y las 10 de la noche como hora más frecuente.

También nos dicen que no se debe consumir fruta por la noche, y quienes suelan hacerlo seguramente sepan bien porqué, básicamente es por gases, solo que hay que entender que los gases los provoca un exceso de fermentación en el intestino, pero por otra parte es un mal menor.

Y con aquello de los carbohidratos yo desempolvo otro antiguo criterio de algunas corrientes de la nutrición: es preferible consumir carbohidratos por la mañana o al mediodía, nunca por la noche, y consumir proteínas preferiblemente en la tarde-noche, o bien al mediodía. 

Cuando se habla de estos dos nutrientes hay dos conceptos básicos que debemos saber: uno es que no deberían mezclarse en las comidas, preferiblemente (el porqué en el apartado de combinaciones de alimentos), aunque es uno de los hábitos en los que más caemos: carne con patatas, arroz con carne o con pescado e infinidad de ejemplos habituales en nuestra alimentación cotidiana.

Y el otro concepto: que son dos de los nutrientes (el tercero son las grasas) que el cuerpo utiliza en mayor cantidad, lo que no significa que los muchos otros restantes sean menos importantes.

Dicho esto ya tenéis una nueva idea a probar a la hora de elaborar nuestros menús diarios, y a ver qué resultado os da…