error saciedad

El error de la Saciedad (post breve)

Al margen de los  hábitos seguidos en muchos países de no comer hasta saciarse (ejemplos sobre ellos podemos encontrar en el interesantísimo libro “saber comer” de Michael Pollan) hay un dato que deberíamos tener presente: el objetivo de comer TAMPOCO es saciar nuestro cuerpo de esa ansiedad que nos entra a determinadas horas y que nos pide echar algo a la tripa, ya que ése es, obviamente, el error más común de nuestra alimentación moderna. Y es que este error acostumbra a ir unido a la cantidad: comamos mucho y así nuestro cuerpo no nos pedirá más de comer hasta por lo menos dentro de 6 u 8 horas.

En realidad, si somos conscientes de ello, sabremos que hay alimentos que, tras menos de dos horas después de su ingestión, hacen que nuestro cuerpo ya esté reclamando alimento de nuevo, como si no saciaran. Existen dos razones para que algunos alimentos no sacien, la primera es que sean alimentos de rápida digestión/asimilación, como ocurre con la fruta o con los preparados líquidos en general, y tal vez debería incluir algunos carbohidratos de rápida absorción. La segunda sí es grave, porque es esa razón la que hará que SIEMPRE tengamos hambre, y es que comamos alimentos que no nutran a nuestro cuerpo, lo que significa que, a falta de ciertos nutrientes, nuestro cuerpo estará reclamando alimento constantemente, a cualquier hora.

Llegados a este punto, aquí va la NORMA: hemos de habituarnos a comer menos alimentos pero más nutritivos, y no al contrario, como es frecuente en mucha gente (mucha comida pero falta de nutrientes). Una vez que el cuerpo se acostumbra, es decir, cuando volvemos a reducir un poco el tamaño de nuestro maltratado estómago, nuestra necesidad de comer se reducirá y tendremos  hambre cada 8 o 10 horas, porque nuestro cuerpo estará nutrido y no pedirá más. Es una cuestión de consciencia.