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El error de la cultura actual de la alimentación

Hoy día tenemos la costumbre de que hay que comer cuando tenemos hambre, una idea posiblemente  arrastrada de tiempo remoto.

Si lo pensamos, aun con las particularidades de cada país (existen diferentes horarios y hábitos de alimentación a lo largo de todo el planeta) debemos saber que incluso el trabajo está pensado en función de los horarios de comida, los  horarios para satisfacer esa necesidad básica.

La alimentación es mucho más que la base de nuestra existencia (aquí cuando hablo de alimentación incluyo también el agua y el aire, que son “alimentos” básicos para nuestra supervivencia pero que no recordamos muchas veces a pesar de su imperiosa necesidad) ya que, si se piensa en ello, nuestra sociedad se ha creado en base a dos principios: el resguardo (casa, vivienda; ropa, abrigo) y la necesidad de alimentarse, ambos elementos básicos para la supervivencia (existen otros también importantes, como la reproducción, pero eso no viene al caso aquí), sin comida y sin abrigo nuestra especie habría muerto igual que cualquier otra, pero como estábamos empeñados en sobrevivir fuimos capaces de crear todo un mundo humano tal y como hoy lo conocemos: grandes ciudades, campos de cultivos, ganadería, industria para abastecer todas las necesidades existentes, etc.

Pero volvamos a lo que nos ocupa, que me he ido un poco por las ramas. La cuestión es que hemos creado un sistema social donde la alimentación se respeta como una necesidad pero no con la importancia que se merece: en algunas empresas dan media hora para comer y averíguate. Comemos con prisa y muchas veces nos conformamos con cualquier cosa que echar a la boca y es que pensamos que nuestro aparato digestivo es algo así como un horno, tú le echas cualquier cosa que con eso ya tendrá energía.

Y ESE ES EL ERROR. No somos una caldera, ni una lavadora, ni una batidora, no somos sistemas sencillos donde se mezclan las cosas y listo, nuestro cuerpo es mucho más que un sistema sofisticado de ingeniería, y lo mismo que sabemos que un vehículo tiene un sistema hidráulico, un sistema eléctrico y necesita de gasolina, nuestro cuerpo es un supervehículo, supersofisticado que está formado por millones de células, pequeños minisistemas con capacidad de hacer funcionar en conjunto diversas partes de nuestro cuerpo de forma concreta y  superespecializada. Y cuando comemos, Y ESTO ES LO QUE TENEMOS QUE APRENDER y concienciarnos de ello, lo que hacemos es nutrir a cada una de estas pequeñas células para que puedan hacer su función correctamente.

Y aquí viene el problema, la segunda parte, el cuerpo (mejor dicho, las células) desempeña una serie de procesos bioquímicos para poder poner en funcionamiento toda su actividad, y esos complejos sistemas necesitan de una serie de alimentos, de NUTRIENTES, que son lo que necesitan nuestras células para vivir y para funcionar. Si hiciera una comparativa se me ocurre pensar en un ejemplo gracioso: un grupo de amigos vais a un bar o a un restaurante, cuando llega el camarero, cada uno pide una cosa diferente, pues bien, con nuestras células pasa un poco más o menos como eso, ni todas necesitan los mismos nutrientes ni  nosotros podemos comer un único alimento que las nutra a todas, es más complicado.

Ahora la cuestión es ¿qué comen las células? Bueno, eso ya requiere otro post (o tal vez unos pocos). De momento, y aunque no sea la respuesta ideal, seguid con eso que os decían de niños: comed un poco de todo, aunque no sea lo más correcto. Así al menos, con la variedad, igual conseguís aportar todos los nutrientes que vuestras células necesitan.