alimentación y geografía

Alimentación y Geografía

¿influye nuestra localización geográfica en nuestra alimentación?

Obviamente si, no se alimenta igual un asiático de India o Indonesia que un Europeo, y del mismo modo podemos identificar enfermedades propias de cada lugar condicionadas por la cultura, la alimentación, la riqueza o pobreza del país u otros factores a considerar.

En este artículo quiero valorar esa diferencia comparando el caso de personas de un lugar que emigran a otro país y modifican sus hábitos alimentarios adaptándose al nuevo lugar de residencia…

Epidemiología

Hay una ciencia dentro de la medicina que es conocida como epidemiología.

La epidemiología estudia la incidencia de las enfermedades en la población según diferentes parámetros.

Originalmente se limitaba a las enfermedades infecciosas, sin embargo hoy día abarca todo tipo de enfermedades y su principal interés está en que estudia de forma estadística las causas de las enfermedades, geografía de esas enfermedades (su foco de origen, su propagación en la población, localización geográfica), etc.

Para que sirva como indicativo, entre los muchos parámetros que analiza esta rama médica están: la edad, sexo, situación económica, profesión, hábitos (si fuma, si bebe, etc), alimentación, grupo sanguíneo, raza y otros.

Hoy quiero hablar de epidemiología para hacer mención a dos referentes literarios de médicos que han justificado cómo aquello  de que “donde fueres haz lo que vieres”  también debe tener su limitación.

Japoneses de segunda generación

El autor de “la enzima prodigiosa”, Dr. Shinya Hiromi, nos habla de diferencias importantes entre características intestinales y alimentarias entre americanos y japoneses, haciendo una comparativa muy interesante.

En el libro “el estudio de china”, del Dr. Campbell, encontramos algo aún más significativo… nos hace mención a un estudio donde se plantea el cambio de dieta –la occidentalización- de japoneses de segunda generación, al adaptarse al modo de vida del país donde nacieron.

Este caso se contempla en el trabajo de Tsunehara, Hamman y Baxter  (Tsunehara C. H., Leonetti D. L. y Fujimoto W. Y. «Diet of second generation Japanese-American men with and without non-insulin-dependent diabetes», Am. J. Clin. Nutri. 52 (1990))     y otros estudios similares de otros paises     (Asociación del electrocardiograma con diabetes mellitus y síndrome metabólico en nipobrasileños Luigi BrolloI, Maria Teresa Nogueira BombigI et al. IDepartamento de Medicina, Disciplina de Cardiologia, Unifesp-EPM, São Paulo, SP – Brasil IIDepartamento de Medicina Preventiva – Unifesp-EPM, São Paulo, SP – Brasil IIIJapanese-Brazilian Diabetes Study Group (JBDSG), São Paulo, SP – Bra).

la conclusión es simple….

La segunda generación de japoneses americanos (hijos de japoneses emigrados a Estados Unidos) tenía una dieta más abundante en carne y con menos alimentos de origen vegetal que los nacidos en Japón. Lo sorprendente es que la prevalencia de la diabetes entre japoneses de segunda generación superaba más de 4 veces el índice medio encontrado entre los japoneses de edades similares en su país.

La ingesta total de grasas era mayor entre los diabéticos y las características nutricionales eran también la causa evidente de su sobrepeso. Los japoneses en cuestión eran además más obesos que los Japoneses de Japón.

Aprender a anteponer el sentido común a la cultura impuesta

También las tradiciones pueden estar equivocadas

No diré que si nos vamos a vivir a otro país no adoptemos sus costumbres o que mantengamos a toda costa las nuestras, mi planteamiento no está en la zona geográfica sino en el sentido común, y eso es algo que se lleva siempre puesto, vivamos donde vivamos y vayamos donde vayamos.

Si contamos con unos conocimientos y unas normas básicas de alimentación que sabemos cumplir correctamente, para nada nos afectará el cambio geográfico o los hábitos ajenos, por mucho que nos digan aquello de que “donde fueres haz lo que vieres” o lo de “si las barbas de tu vecino ves cortar pon las tuyas a remojar”.

Aprendamos a estar por encima de los tópicos y de los hábitos equivocados. El patrón de referencia debería ser el sentido común antes que las tradiciones o la geografía. Espero que estéis de acuerdo conmigo.